jueves, 20 de diciembre de 2007


El Canon: Ataque preventivo al bolsillo

Artículo visto en El País:

"Ya que me haces pagar, déjame copiar". Este sencillo ripio es, en realidad, el centro del dilema del canon digital, el gravamen más odiado por los consumidores españoles, capaz de aglutinar en su contra voces dispares. La enmienda que se debate hoy en el Congreso para la posible desaparición del canon en el plazo de un año ha despertado las esperanzas de millones de usuarios y de los fabricantes de equipos que lo pagan, y las iras de artistas y las sociedades de gestión de derechos que lo recaudan.(...)
Es uno de los pocos gravámenes que se paga por adelantado, se haga uso del derecho de copia privada o no. Paradójicamente, la Ley de Propiedad Intelectual, la misma que regula el canon, en su última reforma de 2006, ampara los sistemas anticopia. Es decir, que si alguien compra una película original en DVD y desbloquea la anticopia que lleva incorporada mediante un programa de software como Nero para ejercer su derecho a la copia privada, está cometiendo un delito. "¿Por qué pago por algo que me prohíben hacer?", se preguntan miles de consumidores.
"No pueden pagar todos los ciudadanos sobre la base de ser sospechosos de hacer cosas que no son legales". No es una frase del presidente de la Asociación de Internautas. Lo ha dicho Mariano Rajoy, el presidente del Partido Popular. El líder de la oposición critica que el canon sea indiscriminado, ciego, uniéndose así por sorpresa a la protesta de todo el movimiento anticanon. Se paga por hacer copias privadas que luego resultan no ser legales o por actos íntimos como grabar las fotos del bautizo de los hijos, de la boda en un DVD, o por mandar una copia de la última juerga navideña con los amigotes. Cuando el papá le hace una foto a su bebé ("sonríe, rorro, sonríe"), y lo graba en un CD o en un lápiz de memoria, Joan Manuel Serrat o Ana Belén tienen un ingreso por canon, aunque el afortunado padre deteste la música del autor del La la la o aborrezca la voz de la cantante de Zampo y yo.(...)
Las entidades de gestión lo recaudan. Pero nadie sabe a ciencia cierta cómo lo utilizan y qué parte del canon va a parar a sus autores asociados. La falta de transparencia es un de las principales críticas que reciben.
Los fabricantes de equipos están de uñas. El canon encarece sus productos y, lo que es peor, también a ellos les provoca piratería. Una tarrina de 10 DVD-R vírgenes comprados en El Corte Inglés, que paga religiosamente el canon, cuesta 29,95 euros. La misma tarrina en el distribuidor de barrio (chino o no), que ha optado por elegir otros canales de importación y no lo paga, vale 10 euros.(...)
El presidente del Consejo de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Teddy Bautista, defiende la copia privada "como el más social de los derechos porque si no existiese todas las descargas serían ilegales, y te podría caer un paquete como pasa en Estados Unidos por bajarte algo de Internet. No queremos que la industria se vea frenada por el canon porque nuestras tarifas son asumibles. Si Apple ha demostrado que se puede hacer negocio respetando la protección de las obras, ¿por qué nuestra industria no puede?".
David Bravo, abogado especializado en propiedad intelectual, le responde: "Si las descargas son ilegales como afirman las entidades de gestión, no deberían cobrar un canon por ellas. Por lo tanto, es jurídicamente insostenible decir que las descargas no constituyen copia privada y que son ilegales y, al mismo tiempo, señalarlas como la principal justificación de la existencia del canon".(...)
El canon no es obligatorio. La directiva europea 2001/29/CE, traspuesta en 2006, establece la obligatoriedad de compensar a los autores, pero no fija una fórmula concreta de compensación. España eligió el canon junto a otros 20 países, entre ellos Francia, Alemania, Italia y Portugal. En general, los países anglosajones han sustituido la figura de la copia privada por la del uso legítimo (fair use o fair trading) por el que se permite la utilización de una obra original bajo ciertas circunstancias (uso no comercial, efecto en el mercado o tamaño de la reproducción). Los países que han legislado la copia privada tienen diferentes tasas y métodos de recaudación. Algunos como Grecia, Polonia o Eslovaquia cobran un porcentaje sobre el precio de venta de los productos, en lugar de una tasa fija como España. Y la disparidad de tarifas entre países es total. De los 1,34 euros que cobran en Dinamarca por DVD virgen a los 0,14 euros en Portugal.

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